lunes, 7 de marzo de 2011


El tiro por la culata. Hace un par de años, si no me equivoco, Franco Frattini propuso la creación de una tarjeta de residente europea, la tarjeta azul. Parecida a esta figura existe en U.S.A. la “green card” o tarjeta verde. Pues bien, las cabezas pensantes de la UE le veíann los colmillos al lobo del envejecimiento de la población y se les encogía el escroto. Y como cabezas pensantes que son, discurrieron que la inmigración puede verse mejor desde la perspectiva económica que desde otras, como la compasiva. En definitiva, la idea era atraer población joven, preparada y caulificada para que, económicamente, nos saque las castañas del fuego. En EE.UU. se queda el 55% de la inmigración “cualificada”. En Europa nada más un 5% y los líderes europeos querían que la balanza se inclinese más a su favor. Vamos, que no contentos con llevarnos los recursos naturales del tercer mundo, intentarían promover la fuga de cerebros. ¿No podremos mandarles también alguno de nuestros grandes pensadores para acabar con éllos (no con los paises empobrecidos, sino con éstos, nuestros sesudos dirigentes) de una vez por todas?
La cosa quedó más o menos en el olvido pero ahora, con la reciente crisis de los países árabe/africanos se van a generar tremendas bolsas de apátridas sin recursos y sin otro fin en la vida que la supervivencia. Mareas de personas que intentarán, lógicamente, arribar a la vieja Europa en busca de algo mejor. ¿Apostamos a que la "european green card" está a la vuelta de la esquina? ¿Apostamos a que veremos en breve nuevos campos de refugiados y algún tipo de invasión por parte de la OTAN de paises con situaciones "calientes"?

martes, 1 de marzo de 2011

If i were a rich man...

La actividad empresarial se basa en la famosa locución latina "carpe diem". El capitalismo pretende cosechar continuamente; no existen, para las culturas neoliberales, los períodos de barbecho. Y así nos luce el pelo a los que lo tenemos (aunque peinemos canas) y al resto. Cuando uno monta una empresa es para maximizar beneficios. Claro, sería de tontos invertir tu capital para perderlo. Pero la cosa no es blanca o negra. Hay muchos matices de gris por enmedio.
Hace poco me preguntó un cliente si podría reflejar en su contabilidad analítica el coste de oportunidad de su inversión en capital. Tirando de hemeroteca cerebral conseguí tras unos segundos acordarme de mi primer curso de empresariales y llegué a la conclusión de que el tipo lo que quería era saber si merecía más la pena invertir en SU empresa o especular con su capital.
El sistema neoliberal, el ultra-capitalismo, conduce a la falta de escrúpulos, de previsión y de sostenibilidad. Las grandes corporaciones, que se han llenado los bolsillos a manos llenas, lloran amargamente su situación actual por una mala racha, mala racha que significa ganar menos, que no perder. Y si quieren jugar a su juego, que lo hagan basándose en sus reglas: ayer ganaste 100, hoy pierdes 20 y tu media es un beneficio de 40, no una pérdida de 60.

Los grandes mandatarios de las economías internacionales pretenden ahora refundar el sistema. Tras liquidar a las Naciones Unidas mediante una serie de guerras, moviéndose por intereses mercantilistas en países del tercer mundo con recursos muy jugosos, se van a ver las caras los "correveidiles" de las grandes corporaciones para reinventar el FMI, la cultura neoliberal y el ultracapitalismo que vive de la muerte y destrucción de la mayoría.

Insisto: Los ricos y poderosos se nos mean encima y el hombre del tiempo nos dice que está lloviendo.

martes, 9 de febrero de 2010

Segundos fuera

Dice nuestra constitución en su título VII que "toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general"
A grandes rasgos el interés general es el bien común, es decir, las condiciones sociales que permiten a los individuos y las organizaciones alcanzar su mayor desarrollo posible, de acuerdo a sus propios patrones antropológicos y culturales.

En otro de sus títulos, se ve que los legisladores optaron por hacer compatible el bien común con el interés particular y se creó la figura de la monarquía. En realidad no se creó porque ya existía, se llamó la Corona para que sonara mejor y ni tan siquiera se guardaron las formas a la hora de incluirla en un título posterior al referenciado en el primer párrafo. Para qué.

A mi, que entiendo poco de leyes pero no me supone un esfuerzo especial llegar a razonamientos lógicos simples me escama un poco todo esto. Quiero decir,

a) ¿Cómo se entiende que si la riqueza del país está subordinada al interés general se permita a la "corona" disponer de sus propios recursos de tal forma que "el rey recibe de los Presupuestos Generales del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su familia y casa, y distribuye libremente la misma"? Le facilitamos entre todos su propio interés particular a costa del bien general.
b) ¿Cómo se entiende que, siendo el rey el jefe de estado, su persona sea inviolable y no está sujeta a responsabilidad?
c)¿Cómo se come que siendo "todos los españoles iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social" la jefatura de estado sea hereditaria y se anteponga el sucesor masculino a la sucesora femenina en igualdad de condiciones?

Deberíamos exigir una reforma constitucional.

martes, 2 de febrero de 2010

Tecnología de los 60.

Jobs mío. Han vuelto a hacerlo!!!
Era de esperar. Todo el mundo hablaba del nuevo "gadget" de la marca de la manzana y las expectativas se han cumplido en mayor o menor medida. Es increíble cómo esta empresa se publicita a la chita callando. Y lo mejor de todo es que cada vez son más los que quieren cobijarse a la sombra del manzano.
En Asturias, que sabemos ya mucho de pumaraes, manzanes y sidra, creemos saberlo todo y nos hemos apuntado al carro del otro grande: Microsoft y su Windows Siete.
La cosa es que los de Cupertino, Santa Clara, hacen desarrollos que parecen de este siglo mientras que los de Redmon, Washington, lanzan invenciones de tiempos pretéritos.

El último invento de Apple es simplemente genial. Van a vender humo. Han cogido algo que ya existe porque ellos lo han creado (ipod Touch) y lo han pasado por la máquina de agrandar. Una vez hecho esto, que era lo fácil, queda por hacer la puesta en escena y pulir los detalles. Tienen el producto, la gente ya sabe que existe, se sospecha para que sirve y en breve mucha gente tendrá una nueva "necesidad" tecnológica. Y bajo mi punto de vista esta vez el invento va a ir dirigido a un sector de población que antes no se había tocado: los mayores. El aparato en cuestión es un ordenador sin teclado. Tiene una pantalla táctil que nos permite pulsar, seleccionar, mover pero no deja entrar a mirar sus tripas. No es un ordenador doméstico en el que tienes que saber dónde se guardan tus cosas, cómo se graba algo, cómo se hace tal o cual tarea, para qué sirve un compresor de archivos.. etc. Esta tecnología va un poco más allá por cuanto que nos limita absolutamente a lo que Apple cree que podemos necesitar. Esto es lo que hay, señores. El cacharro hace sota, caballo y rey; pero vaya cómo lo hace. Lo borda. Y punto. A la madre de muchos le importa tres cominos saber cuánto va a crecer la caché de disco, cómo configurar un ftp anónimo ni siquiera saber instalar un procesador de textos. No necesita nada de esto. Necesita hacer única y exclusivamente lo que el aparato tiene en su pantalla: enviar y recibir correos, ver las fotos de los nietos, comprar música y escucharla, películas y verlas y libros y leerlos.
Cuando la maquinaria pesada del nuevo césar que es Jobs ponga a funcionar sus arietes, sus torres de asedio, sus fortalezas y, en fin, toda su fuerza humana, será más fácil que nunca acceder a los contenidos de siempre en este aparato y todo por un coste ridículo en comparación con el que tienen sus predecesores. Un mini-pc más un libro electrónico, más una consola, más el tiempo que nos ahorramos en no aprender a hacer cosas supone bastante menos de los 600 u 800 euros que se supone costará el iPad.