Era de esperar. Todo el mundo hablaba del nuevo "gadget" de la marca de la manzana y las expectativas se han cumplido en mayor o menor medida. Es increíble cómo esta empresa se publicita a la chita callando. Y lo mejor de todo es que cada vez son más los que quieren cobijarse a la sombra del manzano.
En Asturias, que sabemos ya mucho de pumaraes, manzanes y sidra, creemos saberlo todo y nos hemos apuntado al carro del otro grande: Microsoft y su Windows Siete.
La cosa es que los de Cupertino, Santa Clara, hacen desarrollos que parecen de este siglo mientras que los de Redmon, Washington, lanzan invenciones de tiempos pretéritos.
El último invento de Apple es simplemente genial. Van a vender humo. Han cogido algo que ya existe porque ellos lo han creado (ipod Touch) y lo han pasado por la máquina de agrandar. Una vez hecho esto, que era lo fácil, queda por hacer la puesta en escena y pulir los detalles. Tienen el producto, la gente ya sabe que existe, se sospecha para que sirve y en breve mucha gente tendrá una nueva "necesidad" tecnológica. Y bajo mi punto de vista esta vez el invento va a ir dirigido a un sector de población que antes no se había tocado: los mayores. El aparato en cuestión es un ordenador sin teclado. Tiene una pantalla táctil que nos permite pulsar, seleccionar, mover pero no deja entrar a mirar sus tripas. No es un ordenador doméstico en el que tienes que saber dónde se guardan tus cosas, cómo se graba algo, cómo se hace tal o cual tarea, para qué sirve un compresor de archivos.. etc. Esta tecnología va un poco más allá por cuanto que nos limita absolutamente a lo que Apple cree que podemos necesitar. Esto es lo que hay, señores. El cacharro hace sota, caballo y rey; pero vaya cómo lo hace. Lo borda. Y punto. A la madre de muchos le importa tres cominos saber cuánto va a crecer la caché de disco, cómo configurar un ftp anónimo ni siquiera saber instalar un procesador de textos. No necesita nada de esto. Necesita hacer única y exclusivamente lo que el aparato tiene en su pantalla: enviar y recibir correos, ver las fotos de los nietos, comprar música y escucharla, películas y verlas y libros y leerlos.
Cuando la maquinaria pesada del nuevo césar que es Jobs ponga a funcionar sus arietes, sus torres de asedio, sus fortalezas y, en fin, toda su fuerza humana, será más fácil que nunca acceder a los contenidos de siempre en este aparato y todo por un coste ridículo en comparación con el que tienen sus predecesores. Un mini-pc más un libro electrónico, más una consola, más el tiempo que nos ahorramos en no aprender a hacer cosas supone bastante menos de los 600 u 800 euros que se supone costará el iPad.
En Asturias, que sabemos ya mucho de pumaraes, manzanes y sidra, creemos saberlo todo y nos hemos apuntado al carro del otro grande: Microsoft y su Windows Siete.
La cosa es que los de Cupertino, Santa Clara, hacen desarrollos que parecen de este siglo mientras que los de Redmon, Washington, lanzan invenciones de tiempos pretéritos.
El último invento de Apple es simplemente genial. Van a vender humo. Han cogido algo que ya existe porque ellos lo han creado (ipod Touch) y lo han pasado por la máquina de agrandar. Una vez hecho esto, que era lo fácil, queda por hacer la puesta en escena y pulir los detalles. Tienen el producto, la gente ya sabe que existe, se sospecha para que sirve y en breve mucha gente tendrá una nueva "necesidad" tecnológica. Y bajo mi punto de vista esta vez el invento va a ir dirigido a un sector de población que antes no se había tocado: los mayores. El aparato en cuestión es un ordenador sin teclado. Tiene una pantalla táctil que nos permite pulsar, seleccionar, mover pero no deja entrar a mirar sus tripas. No es un ordenador doméstico en el que tienes que saber dónde se guardan tus cosas, cómo se graba algo, cómo se hace tal o cual tarea, para qué sirve un compresor de archivos.. etc. Esta tecnología va un poco más allá por cuanto que nos limita absolutamente a lo que Apple cree que podemos necesitar. Esto es lo que hay, señores. El cacharro hace sota, caballo y rey; pero vaya cómo lo hace. Lo borda. Y punto. A la madre de muchos le importa tres cominos saber cuánto va a crecer la caché de disco, cómo configurar un ftp anónimo ni siquiera saber instalar un procesador de textos. No necesita nada de esto. Necesita hacer única y exclusivamente lo que el aparato tiene en su pantalla: enviar y recibir correos, ver las fotos de los nietos, comprar música y escucharla, películas y verlas y libros y leerlos.
Cuando la maquinaria pesada del nuevo césar que es Jobs ponga a funcionar sus arietes, sus torres de asedio, sus fortalezas y, en fin, toda su fuerza humana, será más fácil que nunca acceder a los contenidos de siempre en este aparato y todo por un coste ridículo en comparación con el que tienen sus predecesores. Un mini-pc más un libro electrónico, más una consola, más el tiempo que nos ahorramos en no aprender a hacer cosas supone bastante menos de los 600 u 800 euros que se supone costará el iPad.
Tu lo que eres es un pijo o un nuevo rico que tiene que vacilar de tener ipad.
ResponderEliminarSolo quería comprobar si censurabas los comentarios e ibas en contra de la libertad de expresión. Saludos desde Zinco y yo no soy Julio. Además tengo un ipad. El anónimo de antes.
ResponderEliminarEso no es nada en comparación con la entrada que publicaré cuando tenga el Ipad 2. Por cierto ¿ya has leído lo que dijo de su Galaxy 10.1 el COO de Samsung? --> 800 boniatos por un hardware mediocre y que no paga nada por desarrollar el sistema operativo, clavelitos de mi corazón...
ResponderEliminar